"¿Qué orientación tiene?" es de las primeras preguntas que todo el mundo hace. La respuesta del anuncio ("sur, muy luminoso") casi nunca cuenta la historia completa: la orientación dice hacia dónde mira la fachada, no cuánto sol entra de verdad. Y esa diferencia se nota cada invierno y en cada factura.
España está en el hemisferio norte: el sol de mediodía viene siempre del sur, sale por el este y se pone por el oeste, y en invierno describe un arco mucho más bajo y corto que en verano. De ahí sale la regla general:
| Orientación | Qué da (y qué quita) |
|---|---|
| Sur | La más valorada como regla general: sol en invierno, cuando el sol va bajo y entra profundo en la casa, y más fácil de proteger en verano (el sol va alto y un toldo o voladizo lo corta). Sureste y suroeste, variantes cercanas. |
| Este | Sol de mañana: agradable en dormitorios y cocinas, se calienta pronto y por la tarde descansa. En climas calurosos suele ser mejor apuesta que el oeste. |
| Oeste | Sol de tarde: en invierno se agradece, pero en verano es la orientación más castigada, recibe el sol bajo de la tarde con la casa ya caliente y es difícil de sombrear. |
| Norte | Apenas sol directo: luz estable (la que buscan estudios y pintores), más gasto de calefacción en invierno y más fresca en verano. En el sur peninsular puede ser incluso una ventaja; en el norte, penaliza más. |
El matiz del clima importa: la "mejor" orientación no es la misma en Burgos que en Sevilla. En climas fríos manda capturar sol de invierno (sur); en climas muy calurosos, defenderse del verano pesa tanto o más, y el norte y el este suben enteros.
Dos pisos con la misma fachada sur pueden vivir en mundos opuestos. Lo que decide las horas de sol reales es la geometría completa:
Como regla general en España, sur o sureste: sol en invierno y verano manejable. La regla cambia con el clima local: en zonas muy calurosas el este y el norte ganan puntos y el oeste es la más castigada en verano.
No necesariamente: luz estable, veranos más frescos, y suele venir con descuento. A cambio, apenas sol directo y más calefacción en invierno. Es cuestión de saber lo que se compra y de que el precio lo refleje.
La orientación es el punto de partida; las horas reales dependen de los edificios de delante, la planta y el relieve. Se puede estimar visitando a distintas horas, con aplicaciones de trayectoria solar o con un cálculo geométrico completo como el del informe.
El informe reconstruye en 3D el edificio y sus vecinos con las huellas del Catastro, añade el relieve del terreno del IGN y cuenta las horas de sol directo de cada fachada, planta a planta y mes a mes (así se calcula). Va junto al resto de comprobaciones: movimiento del terreno por satélite, zona inundable, radón, certificado energético y precio de la zona. Y el dato más difícil (si el edificio se mueve) puedes verlo gratis ahora.
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