Tomamos una vivienda real de Sallent de Gállego, en el valle de Tena (Huesca). Por respeto a sus vecinos no diremos cuál. Su mejor fachada mira al sur, la orientación que todo el mundo busca, y en verano recibe más de ocho horas de sol al día. En las fechas centrales de noviembre, diciembre y enero recibe cero: ni una hora de sol directo. Esta es la historia de por qué «está orientado al sur» no siempre significa lo que parece.
«Exterior y orientación sur» es de las frases que más tranquilizan en un anuncio. Y con razón: al sur es donde da el sol la mayor parte del año. Pero hay un mes en que esa lógica se rompe, y es justo el peor: el invierno. En diciembre el sol apenas se levanta del horizonte (a esta latitud, al mediodía no pasa de unos 24 grados de altura), y un sol tan bajo lo tapa cualquier cosa que haya delante: un edificio enfrente, una ladera, la pared de un valle.
Este piso es el ejemplo perfecto. Está al fondo de un valle de montaña, rodeado de relieve y de otras casas. En verano, con el sol alto, le entra a raudales. En invierno, con el sol rasante, se queda sin sol directo.
Reconstruimos las horas de sol directo de cada fachada combinando el relieve del valle (modelo digital del terreno del IGN) y las sombras de los edificios vecinos (huellas y alturas del Catastro). Estos son los números de la fachada sur, la más soleada del edificio:
El contraste es brutal: la fachada pasa de ocho horas de sol al día en verano a ninguna en pleno invierno. Y no es un solo día suelto: en las fechas centrales de esos tres meses de invierno, la fachada sur no ve el sol directo. Mes a mes, así se ve el sol directo que recibe la fachada sur (día 21 de cada mes):
| Mes | Horas de sol (fachada sur) |
|---|---|
| Enero | 0,0 h |
| Febrero | 4,3 h |
| Marzo | 4,7 h |
| Abril | 7,1 h |
| Mayo | 8,4 h |
| Junio | 7,8 h |
| Julio | 8,3 h |
| Agosto | 7,3 h |
| Septiembre | 4,8 h |
| Octubre | 4,3 h |
| Noviembre | 0,0 h |
| Diciembre | 0,0 h |
La culpa la tiene la geometría del invierno. Cuanto más al norte y más encajonado esté un edificio, más bajo pasa el sol y más fácil es que algo lo intercepte. Aquí se juntan las dos cosas que nuestro cálculo sabe ver:
Ninguna foto de un anuncio, y ninguna visita en primavera, cuenta esto. En marzo o en junio, con el sol alto, el piso parece luminoso. El problema aparece cuando llega el frío, y para entonces ya se ha firmado.
Un piso sin sol directo en invierno no es un capricho estético. Es más frío (el sol es calefacción gratis) y por tanto más caro de calentar; puede favorecer la humedad y las condensaciones; y puede influir en el ánimo en los meses de menos luz. En una zona de montaña, donde el invierno es largo, pesa el doble. Saberlo antes permite negociar el precio, valorar el gasto en calefacción o, sencillamente, elegir otra vivienda con los ojos abiertos.
Introduce una dirección y calculamos las horas de sol por fachada en invierno, primavera y verano, con el relieve y las sombras de los vecinos. Y si quieres el cuadro completo (movimiento del terreno por satélite, zona inundable por parcela, radón por punto, precio de la zona…), el informe son 29 €. Así funciona.
Comprobar una dirección Ver un informe de ejemploNo siempre. Al sur es la mejor orientación de partida, pero no garantiza sol si algo lo bloquea. En invierno el sol apenas se levanta, así que un edificio más alto enfrente, una ladera o el relieve de un valle pueden dejar una fachada sur en sombra durante meses. La orientación es el punto de partida, no la respuesta.
El sol directo influye en la calefacción y la factura, en la humedad y el moho, en el confort y el ánimo en los meses oscuros. Una vivienda sin sol en invierno es más fría, más húmeda y más cara de calentar. Es difícil de percibir en una visita de verano y fácil de comprobar sobre plano.
Combinamos el modelo digital del terreno del IGN (el horizonte de montañas y laderas) y las huellas y alturas de los edificios vecinos del Catastro (que proyectan sombra), con la posición del sol a lo largo del año. Es un cálculo geométrico orientativo por fachada, no una medición en la vivienda.
Sí, y conviene: una visita a mediodía en primavera no revela el problema, porque entonces el sol está alto y llega. El déficit aparece en los meses fríos, y el cálculo lo anticipa para cualquier dirección.