[ CASO REAL · GAS RADÓN ]

Radón alto donde el mapa del municipio no bastaba

Tomamos tres edificios públicos de Ávila, con referencia catastral publicada al pie: la Catedral, en el casco, y dos equipamientos que están a 180 metros el uno del otro. Ávila es una ciudad de radón: el municipio entero está clasificado en Zona II, la categoría de mayor exigencia del CTE (y, desde 2025, término municipal de actuación prioritaria contra el radón según el Consejo de Seguridad Nuclear). Pero «el municipio tiene radón» es una respuesta a medias, porque la cartografía del potencial cambia de clase dentro de la propia ciudad. Al mirar el punto exacto, la cartografía oficial contaba una historia más precisa. Y más incómoda.

Un gas que no se ve, no se huele y sale del suelo

El radón es un gas radiactivo natural que procede del subsuelo, sobre todo de terrenos graníticos como los de buena parte de Galicia, Extremadura y la sierra de Ávila. Se filtra por la cimentación y se acumula en el interior de los edificios, especialmente en plantas bajas y sótanos. La Organización Mundial de la Salud lo considera la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco. No se ve ni se huele: la única forma de saber cuánto hay es medir.

Tres niveles de respuesta, no uno

La pregunta «¿esta casa tiene radón?» se responde en tres niveles, cada uno más fino que el anterior. La mayoría de las herramientas se queda en el primero:

NivelQué diceFuente
MunicipioSi el municipio es zona de actuación (Zona I o II).CTE DB-HS6
PuntoEl potencial del terreno en la dirección exacta, que varía dentro del municipio.Cartografía del CSN
ViviendaLa concentración real que se acumula dentro, que solo se conoce midiendo.Detector, meses

Quedarse en «el municipio es zona de radón» es como decir «en esta provincia llueve»: cierto, pero insuficiente para decidir. En este caso de Ávila, bajar al segundo nivel cambió la lectura, y la cambió de una calle a la siguiente.

Lo que dijo la cartografía del punto

Ávila está clasificada como Zona II por el CTE, la de mayor exigencia frente al radón. Al cruzar el punto exacto de la Catedral contra el Mapa del Potencial de Radón de España del Consejo de Seguridad Nuclear (consulta del 20 de septiembre de 2026), cae en la clase más alta de las cinco: un potencial P90 superior a 400 Bq/m³. Y todo el casco amurallado con él.

Zona II
municipio en zona de actuación (CTE)
>400
Bq/m³, clase P90 más alta del punto (CSN)
300
Bq/m³, nivel de referencia de la normativa

El «P90» es una forma prudente de medir el potencial: indica que, en esa zona, el 10% de los edificios superan esa cifra. Que el punto esté en la clase superior a 400 Bq/m³, con un nivel de referencia normativo de 300, es una señal clara de que una vivienda ahí merece una medición antes de comprar, no después.

Ortofoto de Ávila con las clases del mapa de potencial de radón del CSN superpuestas: el casco y el norte en la clase superior a 400 Bq/m³ y el sur de la ciudad en la clase de 201 a 300, con la Catedral, el Hospital Provincial y el IES Jorge Santayana marcados
Las clases del Mapa del Potencial de Radón de España (CSN, 2017) sobre la ortofoto del PNOA (IGN). El casco amurallado y el norte de la ciudad caen en la clase superior a 400 Bq/m³; al sur, la cartografía baja a 201-300. La Catedral y el Hospital Provincial están en la clase alta; el IES Jorge Santayana, a 180 metros del hospital, dos clases por debajo. Consulta de Homefax del 20 de septiembre de 2026.
El potencial no es uniforme, y la frontera pasa por la ciudad. El Hospital Provincial (calle Jesús del Gran Poder) cae en la clase superior a 400 Bq/m³. El IES Jorge Santayana, a 180 metros hacia el sur, cae en la de 201 a 300: dos escalones menos, sin cambiar de barrio. No es que el terreno cambie en esos 180 metros, es que la línea que separa las dos clases de la cartografía del CSN cruza Ávila de oeste a este por el sur del casco, y esos dos edificios quedan uno a cada lado. Por eso la clasificación del municipio es solo el titular: el dato que importa está en la dirección exacta. Y ni siquiera el punto sustituye a medir, porque el radón que de verdad respiras depende también de cómo esté construida y ventilada la casa.

Qué hacer si el punto sale alto

  1. Medir. Un detector de radón durante varios meses (idealmente en la temporada fría, con la casa más cerrada) da la concentración media real. Es barato comparado con lo que está en juego.
  2. Ventilar y sellar. Mejorar la ventilación y sellar las grietas y las juntas por donde el gas se cuela desde el suelo reduce mucho su entrada.
  3. Actuar en origen si hace falta. En concentraciones altas, un sistema que aspira el aire del terreno de debajo de la vivienda y lo saca al exterior evacúa el gas antes de que entre. Son soluciones conocidas y eficaces.
  4. Negociar con el dato. Un potencial alto no descarta una compra, pero es un argumento objetivo para pedir una medición o ajustar el precio por el coste de mitigar.

Para entender el fenómeno a fondo, tienes la guía sobre el gas radón, y para ver dónde se concentra en todo el país, el mapa del radón en España.

Qué NO dice este dato

Los límites, con honestidad. La cartografía del CSN mide el potencial del terreno, no la concentración dentro de una vivienda concreta: dos casas en el mismo punto pueden dar valores muy distintos según su construcción, su planta y su ventilación. Por eso el potencial alto es un motivo para medir, no un veredicto sobre la vivienda. La única cifra definitiva es la de un detector en el inmueble durante varios meses.

Comprueba el radón de tu dirección

Introduce una dirección y te decimos la zona del municipio y el potencial del punto exacto según la cartografía del CSN. Y si quieres el cuadro completo (movimiento del terreno por satélite, zona inundable por parcela, zona sísmica, historia del suelo desde 1956, sol por fachada, precio de la zona…), el informe son 29 €. Así funciona.

Comprobar una dirección Ver un informe de ejemplo

Preguntas frecuentes

¿Qué es el gas radón y por qué importa al comprar?

Es un gas radiactivo natural que procede del subsuelo (sobre todo de terrenos graníticos) y se acumula en el interior de los edificios, en plantas bajas y sótanos. La OMS lo considera la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco. Es invisible e inodoro: la única forma de saber cuánto hay es medir.

¿Basta con saber que el municipio es zona de radón?

No del todo. El CTE marca municipios enteros, pero el potencial del terreno cambia dentro del municipio. La cartografía del CSN lo afina por punto. Conviene mirar la dirección concreta, no solo el municipio, y confirmarlo midiendo en la vivienda.

¿Qué es el nivel de referencia de 300 Bq/m³?

Es el nivel que fija la normativa española (CTE DB-HS6, en línea con la directiva europea) para la media anual de radón en interiores. Por encima se recomienda actuar. En obra nueva y reformas importantes de municipios en zona de actuación, ya se exigen medidas de protección.

¿Se puede reducir el radón de una vivienda?

Sí, y suele ser abordable: ventilación, sellado del contacto con el terreno y, en casos altos, una arqueta o sistema de despresurización bajo la solera. Lo primero es siempre medir con un detector durante varios meses.