España no es Japón, pero tampoco es un país sin terremotos: el sur y el este peninsular, y de forma acusada el Pirineo, tienen actividad sísmica real. El Estado clasifica cada municipio por su peligrosidad, el dato es público y decide cómo hay que construir. Aun así, casi nadie lo mira antes de comprar.
El recordatorio más reciente fue el terremoto de Lorca (Murcia) en 2011: magnitud 5,1, nueve fallecidos y buena parte del casco urbano dañado. No hizo falta un gran seísmo para causar destrozos graves, bastó con que ocurriera bajo una ciudad con edificación vulnerable. Saber en qué zona sísmica está una vivienda no es alarmismo: es entender bajo qué norma debió construirse.
La referencia en España es la Norma de Construcción Sismorresistente (NCSE-02, aprobada por el Real Decreto 997/2002). Su Anejo asigna a cada municipio un valor de aceleración sísmica básica, que se abrevia ab y se expresa como fracción de g (la aceleración de la gravedad). Cuanto mayor es ab, mayor es el movimiento del suelo esperable y más exigente es la norma con la estructura del edificio.
Junto a ab, la norma da un coeficiente de contribución K, que refleja el tipo de terremotos esperables en la zona (por ejemplo, la influencia de la falla Azores-Gibraltar en el suroeste). Para entender el riesgo, el número que importa es ab.
A partir de la aceleración sísmica básica del Anejo, la peligrosidad de un municipio puede leerse en cuatro niveles:
| Peligrosidad | Aceleración ab | Qué significa |
|---|---|---|
| Muy alta | ≥ 0,12 g | Los municipios más expuestos del país: sur de Granada y Almería, Murcia, sur de Alicante. La norma es plenamente exigente. |
| Alta | 0,08 – 0,12 g | Peligrosidad reseñable. Buena parte de Andalucía oriental, Murcia, sur valenciano y Pirineo. |
| Moderada | 0,04 – 0,08 g | El municipio figura en el Anejo y la norma sismorresistente es de aplicación general. |
| Baja | < 0,04 g | El municipio no figura en el Anejo. La NCSE-02 no es de aplicación obligatoria general para edificación de importancia normal. |
Las zonas más expuestas de España coinciden con la Cordillera Bética y el Pirineo: Granada, Almería, Murcia, el sur de Alicante y Huelva concentran los valores más altos, que llegan a rozar los 0,24 g en algunos municipios granadinos. Gran parte del interior y del norte peninsular está en peligrosidad baja, pero «baja» no es «nula», y por eso conviene mirar el dato del municipio concreto.
Ese mismo valor está ya calculado en las fichas de municipio de Homefax, que publican la aceleración básica ab junto al resto de riesgos de la vivienda. Hoy hay ficha con dato sísmico de unos 930 municipios, sobre todo del arco mediterráneo y de Galicia, así que puede que el tuyo todavía no esté.
Los valores más altos de España están en la Vega de Granada y en el sureste. Algunos ejemplos, con su aceleración básica según la NCSE-02:
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La NCSE-02 es obligatoria en la edificación de importancia normal cuando ab ≥ 0,04 g (con algún matiz para edificios bajos y bien arriostrados por debajo de 0,08 g). El dato clave es el año de construcción: un edificio levantado después de 2002 en zona sísmica debió proyectarse con criterios sismorresistentes; uno anterior pudo seguir normas más laxas (la NCSE-94, la PDS-1 de 1974) o ninguna. En zona de peligrosidad alta, la antigüedad del inmueble pesa más que en cualquier otra parte de España.
Como con las inundaciones, en España los daños extraordinarios por terremoto no los cubre tu aseguradora directamente, sino el Consorcio de Compensación de Seguros, pero solo si tienes una póliza de hogar en vigor y al corriente de pago. En zona sísmica, el seguro de hogar deja de ser opcional.
Una vivienda en zona sísmica no es incomprable (ciudades enteras del sureste lo están), pero es un dato que conviene conocer antes de ofertar. Un edificio antiguo en peligrosidad alta que nunca se ha revisado estructuralmente es una pregunta legítima para el vendedor, no una excentricidad.
Es el valor (ab) que la norma NCSE-02 asigna a cada municipio, expresado como fracción de g (la gravedad). Cuanto mayor es, mayor es el movimiento del suelo esperable en un terremoto y más exigente es la norma con la estructura del edificio.
Consulta el Anejo de la NCSE-02 en el BOE: si tu municipio figura con un valor de ab, ese valor marca su peligrosidad; si no figura, su ab es inferior a 0,04 g (peligrosidad baja). Homefax lo incluye en su informe.
Las más expuestas coinciden con la Cordillera Bética y el Pirineo: Granada, Almería, Murcia, el sur de Alicante y Huelva concentran los valores más altos, que llegan a rozar 0,24 g en algunos municipios granadinos. El interior y el norte peninsular están en su mayoría en peligrosidad baja, aunque «baja» no es «nula».
El informe incluye la peligrosidad sísmica del municipio (norma NCSE-02, con su aceleración sísmica básica) junto a otras comprobaciones de la vivienda: movimiento del terreno medido por satélite (por qué importa), zona inundable oficial, gas radón, historia del suelo desde 1956, sol por fachada, eficiencia energética registrada y precio de la zona. Así funciona. Y el dato más difícil (si el edificio se mueve) puedes verlo gratis ahora.
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