Es la letra de la A a la G que debería aparecer en todos los anuncios de venta y alquiler. Casi nadie la mira, casi nadie sabe qué mide de verdad, y muchos certificados en circulación están caducados. Comprobarlo cuesta minutos y en buena parte de España es gratis.
El certificado de eficiencia energética (CEE) es un documento oficial que elabora un técnico competente y que se inscribe en el registro de la comunidad autónoma. Califica la vivienda de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente) en dos cosas distintas:
| Letra | Qué mide |
|---|---|
| Consumo | La energía primaria no renovable que la vivienda necesita al año para calefacción, refrigeración y agua caliente en condiciones estandarizadas (kWh/m²·año). |
| Emisiones | El CO₂ asociado a ese consumo (kg CO₂/m²·año). Suele ir de la mano de la anterior, pero no siempre coincide. |
La mayor parte del parque español califica entre la D y la G: son edificios anteriores a las exigencias modernas de aislamiento. Una letra mala no descalifica la compra, pero anticipa más gasto para el mismo confort y, cada vez más, condiciona ayudas y financiación de rehabilitación.
No existe un registro estatal único consultable: cada comunidad gestiona el suyo y el acceso cambia mucho de una a otra. A fecha de esta guía (julio de 2026), a grandes rasgos:
| Acceso | Comunidades (orientativo) |
|---|---|
| Consulta en línea | Galicia, Cataluña, Castilla y León, Comunitat Valenciana, Canarias y Navarra permiten buscar en su registro por referencia catastral o dirección, sin coste. |
| Datos abiertos | Madrid, Andalucía, Aragón, La Rioja, Extremadura o País Vasco publican volcados descargables de sus registros: el dato existe, pero consultarlo a mano es incómodo. |
| Solicitud | En el resto hay que dirigirse al registro autonómico (formulario o presencial) o pedir el certificado al vendedor, que debe tenerlo. |
Sí, desde 2013, y la calificación debe aparecer en la publicidad del anuncio (hoy lo regula el RD 390/2021). Operar sin él es sancionable, y el comprador tiene derecho a recibirlo en la compraventa.
La validez máxima es de 10 años. Si la calificación es una G, baja a 5 años. Un certificado caducado no vale para vender ni alquilar: hay que renovarlo.
En varias comunidades sí, en línea y gratis (Galicia, Cataluña, Castilla y León, Comunitat Valenciana, Canarias, Navarra…), normalmente por referencia catastral. En otras el dato se publica como ficheros de datos abiertos o hay que solicitarlo. Y siempre puedes exigírselo al vendedor.
No exactamente: es una comparación estandarizada entre viviendas, no una predicción de tu factura. Pero a igualdad de uso, una letra mala suele traducirse en más gasto para el mismo confort.
Donde el registro autonómico lo permite, el informe incluye la calificación registrada del inmueble y de su edificio, con su vigencia y la normativa de construcción, junto al resto de comprobaciones: movimiento del terreno medido por satélite, zona inundable oficial, radón, sol por fachada, historia del suelo desde 1956 y precio de la zona. Así funciona. Y el dato más difícil (si el edificio se mueve) puedes verlo gratis ahora.
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