No todos los incendios forestales son iguales, ni se cuentan igual. En España se clasifican por tres criterios distintos: la vegetación que queman, la superficie que arrasan y la forma en que se propagan. Entenderlos ayuda a leer las noticias de un verano de fuego sin alarmismo, y a saber qué es lo que de verdad determina el riesgo de una vivienda concreta. Esta guía resume la clasificación oficial, con las fuentes al final.
Cuando en las noticias se habla de un incendio, se está usando alguno de estos tres ejes, que se articulan sobre todo a través de la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF) del Ministerio para la Transición Ecológica y la Ley de Montes de 2003. Los vemos uno a uno.
Es la clasificación que recoge el parte del incendio con el que se elabora la estadística oficial. Distingue por dónde avanza el fuego:
| Tipo | Cómo se comporta |
|---|---|
| De suelo o subsuelo | Se propaga por las raíces y la materia orgánica en descomposición bajo tierra. Suele avanzar de forma lenta, con poca llama o sin ella, lo que lo hace difícil de detectar y de dar por extinguido. |
| De superficie | Avanza sobre el suelo quemando hojarasca, hierba, arbustos y maderas caídas. Es el más frecuente. |
| De copas | Alcanza las coronas de los árboles. Puede avanzar acoplado a un fuego de superficie o de forma independiente, y es el más rápido y peligroso. |
Es la clasificación por tamaño, la que fija el Ministerio para la Transición Ecológica y la que más se oye en las noticias:
| Categoría | Superficie |
|---|---|
| Conato | Menos de 1 hectárea. Son la gran mayoría, y casi siempre se apagan pronto. |
| Incendio | Entre 1 y 500 hectáreas. |
| Gran incendio forestal | Más de 500 hectáreas. Son pocos en número, pero concentran la mayor parte de la superficie arrasada cada año. |
En las labores de extinción se usa una tercera clasificación, según qué factor manda en cómo avanza el fuego:
| Tipo | Qué manda |
|---|---|
| Topográfico | El relieve: la pendiente y el calentamiento de la vegetación de la ladera determinan cómo sube el fuego. |
| De viento | La intensidad y la dirección del viento empujan las llamas. |
| Convectivo | La gran acumulación de combustible vegetal, que genera una columna de calor que se retroalimenta. |
A esos tres se suma un término más reciente, acuñado por los GRAF (los bomberos forestales de Cataluña): los incendios de sexta generación. Describen fuegos de comportamiento tan extremo que liberan una cantidad de energía capaz de generar su propia meteorología (nubes de pirocúmulo, vientos erráticos que cambian de dirección) y que resultan prácticamente inextinguibles con medios convencionales. No es una categoría de la estadística oficial, sino una forma de describir la intensidad que están alcanzando algunos incendios en veranos cada vez más secos y calurosos.
Aquí está el matiz que más importa si lo que te preocupa es una casa concreta: el riesgo de una vivienda no lo marca el tipo de incendio, sino dónde está la vivienda. Pesan sobre todo dos cosas:
Son datos orientativos, no un dictamen sobre la vivienda, y no incorporan la meteorología de un día concreto. Pero ayudan a poner en contexto: dos viviendas del mismo municipio pueden tener exposiciones muy distintas según tengan el monte al lado o no.
Por tres ejes. Por la vegetación que afectan: fuego de suelo o subsuelo, de superficie y de copas. Por la superficie quemada, según el umbral del Ministerio para la Transición Ecológica: conato (menos de 1 hectárea), incendio (entre 1 y 500 hectáreas) y gran incendio forestal (más de 500 hectáreas). Y por su comportamiento en la extinción: topográficos, de viento y convectivos, a los que se suman los de sexta generación.
Es el que supera las 500 hectáreas quemadas, el umbral que utiliza el Ministerio para la Transición Ecológica. Por debajo se habla de incendio (entre 1 y 500 hectáreas) y de conato (menos de 1 hectárea). Es una clasificación por tamaño, no por peligrosidad.
Un término acuñado por los GRAF (bomberos forestales de Cataluña) para describir incendios de comportamiento extremo que liberan tanta energía que generan su propia meteorología y resultan casi inextinguibles con medios convencionales. No es una categoría oficial de la estadística, sino una forma de describir su intensidad.
Por número, los conatos (menos de 1 hectárea): la gran mayoría de los siniestros se quedan en eso. Por tipo de fuego, el de superficie. Los grandes incendios son pocos, pero concentran la mayor parte de la superficie quemada cada año.
Más que la clasificación del incendio, la proximidad de la vivienda a masa forestal (la interfaz urbano-forestal) y la frecuencia histórica de incendios de su municipio. Una casa pegada al monte está más expuesta que una en el centro urbano, aunque estén en el mismo término. Son datos orientativos del entorno, no un dictamen sobre la parcela.
Si estás mirando una casa concreta, el informe de Homefax mide su proximidad a masa forestal (la interfaz urbano-forestal) y la frecuencia histórica de incendios de su municipio, junto con el resto de riesgos físicos (movimiento del terreno, zona inundable oficial, radón, precio de la zona y más). Y para ver el fuego del momento, el mapa de incendios activos es gratuito. Así funciona.
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