Estudio propio de Homefax · actualizado en julio de 2026 · fuentes CTE DB-HS6 y CSN
Es invisible, no huele y sale del suelo. El radón es un gas radiactivo natural que se filtra desde el subsuelo hacia el interior de los edificios, donde se acumula. La Organización Mundial de la Salud lo señala como la segunda causa de cáncer de pulmón por detrás del tabaco. En España, más de cuatro mil municipios están clasificados en zona de radón, y su mapa dibuja una geografía muy concreta: la del granito.
Del radón se habla poco, y sin embargo está bien medido y bien regulado. El Consejo de Seguridad Nuclear publica una cartografía del potencial de radón de todo el país, y el Código Técnico de la Edificación clasifica los municipios donde el riesgo obliga a tomar medidas en obra nueva. Con esos dos datos públicos hemos hecho el recuento: cuántos municipios están afectados, dónde se concentran y por qué. Y hay un matiz que cambia la lectura, el mismo que aparece una y otra vez en los riesgos de la vivienda: saber que tu municipio está en zona de radón es solo el titular. El dato que importa está en la dirección exacta.
El radón procede de la desintegración natural del uranio que hay en el subsuelo. Es un gas, así que asciende por las grietas y los poros del terreno y entra en los edificios, sobre todo en plantas bajas y sótanos, donde puede acumularse a concentraciones altas. Respirarlo durante años daña el pulmón: la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer lo clasificó como carcinógeno humano del grupo 1, la categoría de mayor evidencia, ya en 1988.
La cifra del 3% al 14% depende de cada país, de su concentración media de radón y de cuánto se fume. No es un riesgo teórico ni lejano: en un estudio caso-control realizado en Galicia, una de las zonas de más radón de Europa, las personas que nunca habían fumado y estaban expuestas a 200 becquerelios por metro cúbico o más tenían más del doble de riesgo de cáncer de pulmón que las expuestas a menos de 100. Lo importante, y lo esperanzador, es que el radón se puede medir y se puede reducir.
Hicimos el recuento sobre la clasificación oficial del Código Técnico (Apéndice B del DB-HS6, elaborado con las medidas del CSN). El resultado: más de 4.000 municipios españoles están en zona de radón, de los cuales 1.647 en la categoría de actuación prioritaria, la reservada a los municipios donde una parte significativa de los edificios supera el nivel de referencia.
Pero el radón no está repartido por igual. Se concentra de forma llamativa en tres comunidades, y dentro de ellas, en unas pocas provincias:
| Provincia | Municipios en zona prioritaria |
|---|---|
| Salamanca | 233 |
| Cáceres | 189 |
| Ávila | 151 |
| Toledo | 99 |
| A Coruña | 88 |
| Madrid | 87 |
| Badajoz | 86 |
| Ourense | 82 |
Por comunidades, el grueso está en Castilla y León (521 municipios en zona prioritaria), Galicia (285) y Extremadura (275). El caso de Galicia es extremo: 285 de sus 313 municipios están en la categoría prioritaria, es decir, la práctica totalidad del territorio. En Salamanca, la provincia con más radón de España, el fenómeno es igual de dominante.
Aquí está el matiz que cambia la decisión al comprar una vivienda. La clasificación del Código Técnico marca municipios enteros, pero el potencial del terreno cambia de una zona a otra dentro del mismo municipio, según la geología del subsuelo. Para afinar, el Consejo de Seguridad Nuclear publica un mapa del potencial de radón con cinco clases, que expresa el dato de una forma prudente: el P90.
Que un municipio esté en zona de radón no dice si tu calle concreta cae en la clase más baja o en la más alta del mapa. Puede haber, dentro de la misma ciudad, puntos en la clase superior a 400 becquerelios y otros, a pocas calles, un escalón por debajo. Por eso el dato que debes mirar no es el municipio, es la dirección exacta. Y por eso, en el informe de una vivienda, cruzamos la dirección concreta contra la cartografía del CSN, no solo la lista de municipios. Lo contamos con un caso real en una vivienda de Ávila donde el punto exacto caía en la clase más alta.
La normativa española fija un nivel de referencia de 300 becquerelios por metro cúbico para la concentración media anual en interiores (CTE DB-HS6, en línea con la directiva europea 2013/59/Euratom). Por encima de esa cifra se recomienda actuar. La Organización Mundial de la Salud va más allá y recomienda un nivel de referencia más exigente, de 100 becquerelios. En los municipios en zona de actuación, la normativa ya obliga a incorporar medidas de protección frente al radón en obra nueva y en reformas importantes.
La buena noticia es que el radón es de los riesgos más abordables. Lo primero, siempre, es medir con un detector durante varios meses, porque la concentración real depende de cada vivienda. Si sale alta, mejorar la ventilación de la casa, sellar las grietas y las juntas por donde el gas se cuela desde el suelo y, en los casos más altos, instalar un sistema que aspire el aire del terreno de debajo de la vivienda antes de que entre. Con eso se suele dejar la concentración en niveles seguros.
En el informe de una vivienda cruzamos la dirección exacta contra la zona del CTE y la cartografía del potencial de radón del CSN, junto con el resto de riesgos (movimiento del terreno por satélite, inundación por parcela, ruido, sol, historia del suelo…). El informe completo son 29 €. Así funciona.
Comprobar una dirección Ver casos realesEl radón alto se concentra en los terrenos graníticos: Castilla y León (sobre todo Salamanca y Ávila), Galicia (donde la práctica totalidad de los municipios está en zona de actuación) y Extremadura (Cáceres), más focos en el Sistema Central madrileño, Toledo y partes de Cataluña. En total, más de 4.000 municipios están clasificados en zona de radón por el Código Técnico.
El radón procede de la desintegración del uranio del subsuelo, y los granitos y rocas metamórficas del Macizo Ibérico son ricos en uranio. Por eso el mapa del radón dibuja el del granito peninsular. El CSN agrupa las medidas por unidad litológica.
Porque el potencial no es uniforme dentro de un municipio: cambia de una zona a otra según la geología. El CTE marca municipios enteros; la cartografía del CSN afina el potencial por punto. Y ni el punto sustituye a medir: lo que se acumula depende también de cómo esté construida y ventilada la vivienda.
La normativa española (CTE DB-HS6, según la directiva 2013/59/Euratom) fija un nivel de referencia de 300 Bq/m³ para la media anual en interiores; la OMS recomienda 100. Por encima del nivel de referencia se aconseja actuar para reducir la concentración.
El recuento de municipios procede de la clasificación oficial del Código Técnico de la Edificación, DB-HS6, Apéndice B (zonas de actuación frente al radón, elaboradas con las medidas del CSN), agregada por provincia y comunidad. El potencial por punto procede de la cartografía del CSN. Marco sanitario y normativo:
Todas las cifras están condicionadas a su fuente. Este documento es informativo y orientativo; no sustituye a una medición de radón en la vivienda con un detector homologado, que es la única forma de conocer la concentración real. Material adicional bajo petición en info@homefax.es.