Estudio propio de Homefax · julio de 2026 · fuentes ESA WorldCover (Copernicus) e IGN
Cada verano, los incendios vuelven a poner el foco en una pregunta incómoda: dónde vivimos. La interfaz urbano-forestal es la franja donde las casas lindan con el monte, el punto exacto en el que un fuego deja de ser un problema del bosque y pasa a ser un problema de las personas. Hemos medido, con datos de satélite, qué capitales españolas tienen más viviendas en esa franja. El resultado dibuja una España partida en dos.
La interfaz urbano-forestal (IUF, o WUI por sus siglas en inglés) es donde la ciudad se encuentra con la vegetación natural. No es un concepto nuevo: la investigación científica lleva dos décadas midiéndola, porque es ahí donde se concentran las viviendas amenazadas por los grandes incendios. Con la cartografía de usos del suelo del satélite europeo Copernicus y los límites municipales oficiales, hemos calculado para las 50 capitales de provincia qué parte de su superficie construida linda con el monte. Y hay un matiz que conviene fijar desde el principio, el mismo que aparece en todos los riesgos de la vivienda: estar en la interfaz es un dato de exposición, no una sentencia.
La interfaz urbano-forestal es la zona donde las viviendas se mezclan o lindan con la vegetación silvestre. Es el territorio donde un incendio forestal puede saltar del monte a las casas, y por eso concentra buena parte del riesgo para las personas y de los esfuerzos de prevención y autoprotección. La definición de referencia, la de Radeloff y colaboradores, la delimita a partir de la densidad de viviendas y de su proximidad a grandes masas de vegetación natural.
El interés no es teórico. La interfaz urbano-forestal es el uso del suelo que más crece en los países desarrollados, casi siempre por urbanización nueva, no porque avance el bosque, y es donde se producen los incendios más costosos en vidas y bienes. Saber qué ciudades tienen más vivienda pegada al monte es, por tanto, un primer mapa de dónde mirar.
El análisis coloca en cabeza a las capitales del noroeste y de la cornisa cantábrica, junto a algunas ciudades encajadas entre sierras. Son ciudades rodeadas de bosque, donde la masa forestal llega casi hasta las últimas calles.
| # | Capital | % viviendas a <100 m de monte |
|---|---|---|
| 1 | Ourense | 37,1 |
| 2 | Donostia / San Sebastián | 36,5 |
| 3 | Jaén | 33,5 |
| 4 | Pontevedra | 32,4 |
| 5 | Bilbao | 24,4 |
| 6 | Girona | 23,4 |
| 7 | Lugo | 23,0 |
| 8 | Oviedo | 21,9 |
| 9 | Cuenca | 20,5 |
| 10 | Córdoba | 18,1 |
| 11 | Tarragona | 17,6 |
| 12 | Murcia | 13,9 |
En el extremo opuesto, con proporciones cercanas a cero, están las capitales de las grandes llanuras y las ciudades costeras muy densas, con poco monte en su entorno inmediato: Cádiz, Almería, Huelva, València, Toledo, Sevilla, Salamanca o Valladolid. No es que no tengan árboles, es que su superficie construida no linda con grandes masas forestales, sino con vega, secano urbano o mar.
Aquí está el matiz que hay que leer con cuidado. Que una vivienda esté en la interfaz urbano-forestal no significa que vaya a arder. Es un factor de exposición: indica que la casa está en la franja donde el fuego podría alcanzarla. El riesgo real de un incendio depende, además, del tipo de combustible (no arde igual un pinar que un prado), de la meteorología, de la orografía y, sobre todo, de las medidas de autoprotección.
La normativa española lo tiene presente. Varias comunidades obligan a mantener franjas perimetrales de gestión de la vegetación alrededor de las viviendas y urbanizaciones próximas al monte (por ejemplo, la Ley 5/2003 de Cataluña o la Ley 3/2007 de Galicia, que define una zona de influencia forestal de 400 metros y franjas de gestión de biomasa de 50). Esas medidas, y no la simple distancia al bosque, son las que de verdad reducen el peligro. Por eso este mapa no es una alarma, sino un punto de partida para saber dónde conviene extremar la prevención.
Como en todos los riesgos de la vivienda, el dato de la ciudad es solo el titular. Dentro de una misma capital, hay barrios que lindan con el bosque y otros en pleno centro que no ven un árbol silvestre en kilómetros. Que Ourense o Jaén encabecen la lista no dice nada de una vivienda concreta: eso solo se sabe mirando su dirección exacta. En el informe de una vivienda calculamos la proximidad a masa forestal del punto concreto, junto con el resto de riesgos físicos.
En el informe de una vivienda cruzamos la dirección exacta contra la masa forestal de su entorno, junto con el resto de riesgos: movimiento del terreno por satélite, zona inundable, incendios recientes, ruido, sol e historia del suelo. El informe completo son 29 €. Así funciona.
Comprobar una dirección Ver incendios activosEs la zona donde las viviendas se mezclan o lindan con la vegetación natural (bosque y matorral). Es el territorio donde un incendio forestal puede alcanzar directamente a las personas y sus casas, y por eso concentra buena parte del riesgo y de las medidas de prevención. La literatura científica de referencia (Radeloff et al.) la define a partir de la densidad de viviendas y su proximidad a grandes masas de vegetación silvestre.
Encabezan Ourense (37%), Donostia / San Sebastián (36%), Jaén (34%), Pontevedra (32%), Bilbao (24%), Girona (23%), Lugo (23%) y Oviedo (22%). Son capitales del noroeste, la cornisa cantábrica y ciudades encajadas entre sierras. En el extremo bajo, cerca de cero, están Cádiz, Almería, Huelva, València, Toledo o Sevilla.
No. Es un factor de exposición, no una predicción. Que una vivienda linde con el monte indica que está en la franja donde el fuego puede alcanzarla, pero el riesgo real depende del combustible, la meteorología, la orografía y las medidas de autoprotección. Es el primer dato para tomar precauciones, no una sentencia.
Con la cartografía de usos del suelo ESA WorldCover 2021 (10 m, del programa europeo Copernicus) y los límites municipales del IGN. Se considera masa forestal el arbolado y el matorral agrupados en manchas de 5 km² o más (umbral de Radeloff et al., que excluye parques y arbolado urbano) y se mide qué porcentaje de la superficie construida del término municipal está a 100 metros o menos de esa masa.
El indicador se calcula sobre la cartografía de usos del suelo ESA WorldCover 2021 (10 m de resolución, del programa Copernicus de la Unión Europea) y los límites municipales del Instituto Geográfico Nacional. Se considera masa forestal el arbolado y el matorral agrupados en manchas de 5 km² o más (el umbral de mancha grande de Radeloff et al., que excluye parques y arbolado urbano), y se mide el porcentaje de la superficie construida de cada término municipal situado a 100 metros o menos de esa masa. Marco científico:
Todas las cifras están condicionadas a su fuente y al año de los datos (2021). Este documento es informativo y orientativo: es un indicador de exposición geométrica a la masa forestal, alineado con la definición científica de interfaz urbano-forestal, que no constituye una predicción de riesgo de incendio ni sustituye a la cartografía oficial de peligrosidad ni a una evaluación técnica. Material adicional y detalle por capital bajo petición en info@homefax.es.